Cómo los equipos de Trump utilizaron Facebook para recuperar datos de 50 millones de usuarios

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Facebook contribuyó mucho más de lo que pensábamos a la elección de Donald Trump, sin siquiera ser conscientes de ello. Ya sabíamos que la red social había sido engañada por los trolls rusos y sus comerciales. Ahora sabemos hasta qué punto la empresa de Mark Zuckerberg ha sido engañada por consultores políticos.
Los datos personales de decenas de millones de usuarios estadounidenses han sido sifonados y analizados para establecer perfiles psicológicos. Se dice que estos últimos han facilitado los objetivos políticos durante la campaña presidencial de Donald Trump en 2016.

La forma en que se obtuvieron estos datos es bastante extraña, incluso ilegal. El caso fue revelado por The Intercept en marzo de 2017. The New York Times y The Guardian han revelado más detalles. Todo comenzó en 2013, cuando Stephen Bannon, un activista de la extrema derecha, Robert Mercer, un multimillonario conservador, y Alexander Nix, un ambicioso empresario, decidieron crear Cambridge Analytica, una empresa especializada en encuestas y análisis de datos en el campo político.
Stephen Bannon encuentra el nombre de la empresa y se convierte en director. Robert Mercer está inyectando el dinero, o 15 millones de dólares. Alexander Nix, por su parte, es nombrado CEO y tiene la tarea de encontrar la materia prima para esta operación: los datos personales para realizar el perfilado.

Una colección bajo cobertura académica

Estos se encuentran en uno de los mayores repositorios de datos personales del planeta: los servidores de Facebook. Para lograrlo, Cambridge Analytica se ha asociado con el investigador ruso-estadounidense Aleksandr Kogan a través de su empresa matriz Strategic Communications Laboratories.
Este científico, profesor de psicología en la Universidad de Cambridge, ha creado una aplicación en Facebook llamada “thisisyourdigitallife” que, bajo la apariencia de un estudio académico, ofrece participar en un test de personalidad pagado. Alrededor de 270.000 usuarios estadounidenses están respondiendo a esta encuesta, sin saber que sus datos serán eventualmente recolectados por una tercera compañía.

El truco en este caso es que la aplicación tuvo acceso no sólo a los datos de los usuarios voluntarios, sino también a los de sus amigos. Esto permitió crear los perfiles de más de 50 millones de personas, con información sobre sus inclinaciones políticas, intereses, creencias, formas de ser, miedos, alegrías, etc.
Esta riqueza de datos permite a los consultores políticos comprender mejor las expectativas de los votantes y calibrar los mensajes políticos. Beneficiará principalmente a Donald Trump, cuya campaña Stephen Bannon liderará a partir de 2016.

Para Facebook, no es una fuga de datos

Estas revelaciones obligaron a Facebook a salir del bosque. Hace unos días, la red social explicó que había prohibido desde su plataforma a todos los actores implicados en este dudoso tráfico de datos personales: Strategic Communications Laboratories, Cambridge Data, Aleksandr Kogan, así como a Christopher Wylie. Este último fue uno de los principales pilares de Cambridge Analytica, antes de dejar la empresa en 2014 y convertirse en un denunciante de este tipo de negocios.

Para Facebook, este tráfico de datos no constituye realmente una fuga de datos, ya que la información se recopiló de forma legal. Por otra parte, se trata de una violación de sus normas, ya que Aleksandr Kogan transfirió estos datos a un tercero sin autorización. Según el New York Times, estos datos seguirían siendo utilizados por Cambridge Analytica, que a su vez afirma haberlos eliminado.