Cómo encontrar su camino a través de la jungla de cables USB Tipo C

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La llegada del conector USB Tipo C es a priori un avance, con su formato reversible y nuevos estándares (USB 3.1 y Thunderbolt 3). Pero esta innovación ha ido acompañada del desarrollo de una verdadera jungla de cables diversos y variados donde resulta muy difícil orientarse. De hecho, un cable USB tipo C puede tener varias funciones: transferencia de datos (USB o Thunderbolt), transferencia de vídeo (HDMI, DisplayPort) y fuente de alimentación. Tres funciones que requieren que el cable sea de buena calidad, que tenga los componentes electrónicos adecuados para evitar daños eléctricos a los dispositivos y que conecte todos los pines necesarios.

Es un hecho, hay muchos cables en el mercado (USB Tipo C a Tipo C o Tipo C a Tipo A) que no cumplen con las normas. Las consecuencias de la utilización de un cable incorrecto son diversas y van desde la conexión no establecida, hasta el peor de los casos, en el que el dispositivo se daña debido a una mala alimentación, pasando por la transferencia de datos con un rendimiento limitado. Además, la presencia de un conector USB tipo C al final de un cable no da ninguna indicación del estándar adoptado (puede ser un simple cable USB 2.0, por ejemplo, que sólo permite velocidades de datos limitadas a 480 Mbps, o en realidad un máximo de 40 MB/s). Por lo tanto, es necesario tener mucho cuidado al comprar un cable o un adaptador y tener los reflejos correctos.

1 – ¿Para qué se utilizará el cable?

  • ¿Necesita un cable USB 3.1 o Thunderbolt 3? Tenga en cuenta que hay cables Thunderbolt 3 a 20 Gbit/s (modelos pasivos) y otros a 40 Gbit/s (modelos activos), pero más caros.
  • ¿Se utiliza el cable para cargar el dispositivo? Tenga mucho cuidado al elegir un cable de carga para evitar dañar su dispositivo. Existen cables que aceptan una potencia máxima de 60 W (3 A) y otros que pueden llegar hasta 100 W (5 A). Por lo tanto, la elección dependerá de la potencia del cargador y de lo que el dispositivo pueda aceptar. Por ejemplo, un cable de 60 W es más que suficiente para teléfonos inteligentes y tabletas. Por unos treinta euros, es posible adquirir un cable USB tipo C “universal” que acepta diferentes estándares y una fuente de alimentación máxima de 100 W.
  • ¿Se utiliza el cable para conectar el dispositivo a un monitor? En este caso, es necesario que el cable sea compatible con DisplayPort o HDMI, o incluso con Thunderbolt 3 en el mejor de los casos.
  • ¿Cuál es el tamaño del cable que necesita? El tamaño del cable no afectará al rendimiento, pero un cable más largo es más caro.

2 – Enfoque en la certificación

Una buena idea es ir a las páginas web oficiales de los estándares USB (USB-IF) y Thunderbolt, ya que incluyen listas de cables que han sido certificadas, lo que garantiza su correcto funcionamiento.

Las marcas de cable certificadas incluyen Belkin, ACON, Cable Matters, Elecom, HP, Luxshare, Startech e incluso Amazon. Cabe mencionar también las numerosas pruebas realizadas por Benson Leung, ingeniero de Google, para detectar qué cables no cumplen con el estándar USB 3.1.

3 – Identificar el cable correcto

Los cables USB tipo C deben tener un logotipo, ya sea vinculado a USB 3.1 (SS para Gen1 o SS 10 para Gen2) o que indique que se trata de un modelo Thunderbolt 3 (un flash con el número 3).

También es necesario comprobar el grosor del cable, así como del conector.

Este último debe estar en una sola manzana, sin cierre en la parte superior. En cualquier caso, tenga cuidado con los cables que son demasiado baratos porque a menudo es una mala señal.